Mayorías?

mis ideas son mías,no busco consenso, no sigo a la mayoría, no tengo miedo a opinar diferente, no necesito aprobación a mis ideas, pues ellas son leales a mis investigaciones, a mis estudios, a mis sentimientos y a mi responsabilidad social y ética, seguir a la mayoría no siempre es lo adecuado, miremos la historia del mundo. Es triste que se necesite la opinión de otros para saber que es lo adecuado en la vida.
Maria Raquel Bonifacino
@mayorías

Acaso

Del libro “Adónde vas diciendo lunas?” ( en librería Borges)
 
acaso me haya ido
cuando me encuentres cerca
bajo las tenues luces
de vida estacionada
detenida en las horas
suspendida en las sombras
sin anuncios de aire
ni sonidos de auroras
acaso me haya ido
cuando decidas creerme
y leerme entre calladas
y oscurecidas tardes
acaso me haya ido
y ni el perfume quede
en el solar recuerdo
de tu esquina cobarde.
Maria Raquel Bonifacino
@derechos reservados
Del libro “Adónde vas diciendo lunas?”
ACASO ME HAYA IDO

Del libro “Del jardín a la cama”

Dos pájaros amantes
comenzaron los fuegos
lejos de las heridas
quedaron sus recuerdos
quemados por los vientos
asolaron con humos
las devastadas colinas
de las sombras
sólo terror e infierno
de aquel amor al vuelo
dos pájaros amantes
comenzaron los fuegos
los pecados surgieron
entre los pastizales
y en cenizas murieron.
Maria Raquel Bonifacino
Derechos Reservados
pintura de Claudio Lasorba

Del libro “Del jardín a la cama”

 

dos pájaros amantes

Del libro “No tientes mariposas”

CUANDO TODO SE AQUIETA

Cuando todo se aquieta

y refuerzas las voces

y acomodas las muecas

en espacios sin horas

cuando tocas tus labios

y respira tu sombra

cuando estiras tus sueños

y  caen las moras

cuando el sol

se disfraza

y las lluvias se esfuerzan

por sujetar la aurora

cuando la noche grita

bajo un cálido abrazo

sin sudores ni llantos

y se anuncia el rocío

en tu hombro inclinado

y tus ojos ocultan

de temores el alma

se despierta la vida

con los vientos del ansia.

Maria Raquel Bonifacino

Derechos Reservados

NO TIENTES

 

 

 

PRÓLOGO DEL LIBRO “NO TIENTES MARIPOSAS”

La vida es como el aletear de una mariposa generando movimientos que producirán sus efectos en el cosmos. Si agarráramos una mariposa por las alas, sería un evento desastroso, pues ellas se romperían fácilmente. Si atrapáramos una mariposa para contemplarla, lo más posible es que la veamos morir.  Tentamos mariposas todo el tiempo. Tentamos a la vida.  A su vez muchas personas interactúan con nosotros como si fuéramos de metal superresistente, como si nada pudiera dañarnos pero somos como mariposas, efímeras, libres, diurnas, nocturnas, diferentes y extremadamente frágiles.

Maria Raquel Bonifacino

NO TIENTES MARIPOSAS

 

Del libro “Se apaga la luz, se prende la historia”

Esta noche fría

sin viento norte

ni sudeste

con apuestas de pasajeras lluvias

sin golondrinas trasnocheras

ni copas rotas por olvidos

 

sin caminos marcados

por tacos rotos

ni manchados de rouge

los almohadones

con resacas

de salados aguaceros

con limosnas de entusiasmo

y un poco loco el calendario

voy a traerte en el sendero del recuerdo

amándote en el minuto de silencio

que implora mi memoria

de otras horas.

Maria Raquel Bonifacino

Derechos Reservados

esta noche fria

 

Cambio de conceptos

Ante un comentario en un grupo literario escribí este texto para cambiar algunos conceptos dañinos sobre la Soledad, la pérdida, la envidia etc. Una participante del grupo sufría muchísimo ante el rechazo, la envidia, la soledad y la pérdida. Por lo tanto quise presentar otra opción y puntos de vista ante sus dolores y sufrimientos. La mayoría de los sufrimientos humanos dependen del punto de vista de nuestra existencia.

cambios-de-conceptos

Extremadamente Azul

Del libro “AMOR AMOR AMOR 2”
Extremadamente azul
e inconsciente
se aparece la noche
desafiante
descalzada de estrellas
inhóspita de grillos
empapada de mares
oculta de ciudades.
Azul por el azul
nomás
por seducciones
porque se antoja
y clama a corazones
escondidas pasiones
suburbanas
de amantes, merecidos
detallados instantes
cómplices de ansiedad
amores divagados.
Maria Raquel Bonifacinoyo

¿Cuánto te esperan las brisas? (del libro “¿Adónde vas diciendo lunas?”)

¿CUÁNTO TE ESPERAN LAS BRISAS?

¿cuánto te esperan las brisas

salidas del sur

de tus ideas

inquietantes?

 

Y se duermen

entre incertidumbres

de nostalgias

en panales que el mar

ignora en este martes

 

¿cuánto te esperan las brisas

hasta que decidas

arremangar perezas

en los falsos perfumes

de un absoluto

infantil y nada práctico

soliloquio?

Maria Raquel Bonifacino

 

Casi Casi (del libro Cosas de piel)

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CASI CASI (DEL LIBRO “COSAS DE PIEL”)

Todos tomaban muy lento sus jugos de naranja.
Eran 14.
Algunos balanceaban sus cuerpos sobre las sillas otros tenían la mirada doblada hacia abajo.
Uno de ellos tocaba su cabeza muy lentamente sin llegar a rascarse.
Una mujer hablaba sola porque su vecina de mesa no la escuchaba, la más joven tal vez de unos 65 años pagó la consumición.
En las mesas quedaron los vasos con restos del jugo y unas copas vacías de helados.
Yo estaba escuchando lo que una mujer hablaba.
—Mi hijo tiene mucho trabajo entre su oficina y sus hijos no tiene tiempo para nada. Es super trabajador y responsable. Yo lo crié sola. Ahora es un excelente profesional tiene 3 hijos, mis únicos nietos, no puedo verlos muy seguido pues están todos muy ocupados. Pero para mi último cumpleaños vino una florería y me trajo un hermoso ramo de parte de ellos. Sí, de parte de ellos. Son mi vida.
Terminó de decir esto y quiso acomodar su silla, pero no pudo, falló en el intento, el señor que estaba frente a ella seguía con la cabeza hacia abajo como si durmiera sentado.
De pronto su vecina de mesa reaccionó y le contestó:
—Sí, sí, sí, eeee… esoooo paaasaaa —su voz iba arrastrando las letras producto de algún calmante.
Miré por fuera de la ventana de la confitería, el día estaba hermoso, había unos 27 grados de temperatura. Una madre cruzaba la calle llevando a un pequeño en los brazos y otro de la mano.
Pasaba un automóvil con dos niños atrás y el padre manejando.
Claro eran padres jóvenes, estaban dando su tiempo y su vida para la crianza de sus hijos.
Vi como se iban los 14, apenas caminando, apenas muriendo, todo era a “penas”. Les costaba seguir, ya no tenían “porqués”, ya no les importaba los “comos”.
Llamé a la chica para que me cobrara el té con leche que había consumido.

—¿Quiénes son esas personas? Ví que te saludaban como si te conocieran —. Le pregunté intrigada aunque sabía la respuesta.

—Son de un geriátrico, les conozco los nombres a todos, los tienen dopados todo el día, para que no molesten, las familias no vienen nunca a verlos, los tiran allí y se olvidan que tuvieron una vida, que gracias a muchos de ellos crecieron y tuvieron oportunidades, es muy triste, los sacan a tomar el té, una vez por mes.

No pude contestar, le pagué y me quedé sentada sin pensar nada y pensando de todo. Estaban casi muertos, estaban casi vivos, el “casi” puede hacer y ser la diferencia, el mundo, las familias “casi” no están.
#literatura #literaturauruguaya #uruguay #argentina#literaturaargentina #relatos #cuentos#cosasdepiel

Muy pronto “No tientes mariposas”

MUY PRONTO LANZAMIENTO “NO TIENTES MARIPOSAS”

Prólogo
La vida es como el aletear de una mariposa
generando movimientos que producirán sus efectos
en el cosmos.
Si agarráramos una mariposa por las alas, sería un
evento desastroso, pues ellas se romperían fácilmente.
Si atrapáramos una mariposa para contemplarla,
lo más posible es que la veamos morir.
Tentamos mariposas todo el tiempo.
Tentamos a la vida.
A su vez muchas personas interactúan con
nosotros como si fuéramos de metal superresistente,
como si nada pudiera dañarnos pero somos como
mariposas, efímeras, libres, diurnas, nocturnas,
diferentes y extremadamente frágiles.
María Raquel Bonifacino

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Ven conmigo (del libro “No tientes mariposas”)

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VEN CONMIGO
Ven conmigo
acompáñame en este parto
de ilusiones débiles
en esta acústica soledad
inventada
en este tramo de vidas
proyectadas
sobre nuestras perpendiculares
historias amatorias
ven
que no existe la distancia
si pertenecemos al mismo elemento
que no confluyen día y noche
en el minuto 0
como postales de la abuela
ven
solo trae tu ser
sin tus penas
sin vanaglorias de amores
del pasado
sin arquetipos de conductas previas
solo tu corazón sin mentes
que lo agobien
sin consejos ajenos
sin recuerdos nocivos
como un ángel
desnudo de rencores
con la piel acerada del domingo
con el viento al costado del principio
con el abecedario a inaugurar renglones
con todos los que ames
con todo
y sin razones.

Maria Raquel Bonifacino

Del libro “Cosas de piel” el relato “Cuando calla el silencio”

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CUANDO CALLA EL SILENCIO del libro “Cosas de piel”

Sonó el portero eléctrico y dio contra mi pecho desestabilizándome.
Mi cuerpo empezó a temblar, ¿sería él?
No podía pensar claramente, tendría que bajar los 3 pisos y ver quien era pero no quería hacerlo.
Sentía miedo o algo parecido que descontrolaba mi sangre.
¿Quería que fuese él o no quería?
Segundo timbre.
¿Tendría aún la llave de la puerta de calle?.
Y si la tuviese, ¿entraría?
Hacía un mes que me había ido, el me había mandado un mensaje de texto que no quise leer en su momento, cuando ese día lo leí, se disparó una respuesta descontrolada desde mi celular.
¿O controlada por quién?:
—Vvvvvvvv…
Y él enseguida me contestó:
—Se te escaparon unas letras, pero quédate tranquila que yo las tengo.
¡Dios mío! Leerlo era amarlo. Yo sabía que si lo dejaba hablar o escribirme, no tendría más escudo ante él.
Ahora tenía que decidir qué hacer, estaba pronta para salir al encuentro de una amiga muy querida que no veía hacía unos años, con la cartera colgada del hombro, estaba petrificada ante la puerta de mi departamento.
Todo se veía muy gris, había bajado las ventanas para que no entrara el calor del verano, y mis lentes negros ya colocados para salir a la calle.
Le mandé un mensaje:
—¿Sos tú que está tocando el timbre?
—Sí
—Andate por favor, no pienso abrirte.
—No quiero que me abras, solo que bajes.
—¿Para qué? Ya todo fue hablado.
—Para decirte al oído una canción.
No bajé, me quedé quieta tras la puerta cerrada, con la esperanza de que el destino moviera sus fichas, mis tinieblas actuaran por mí o la luz que escaseaba en esta casa y como rayos divinos pasando entre las rendijas de la ventana me iluminaran.
—Estoy subiendo.
Abrí la cartera rápidamente y busqué con desesperación el perfume, lo miré fijo, pensé algo que no recuerdo, y lo volví a guardar intacto.
Se sintió la puerta del ascensor abrir en la planta baja, alguien subía, el sonido era como de una tormenta eléctrica que iba acercándose, aún tenía la esperanza de que no fuese él.
¿La tenía?
Como una queja el ascensor subiendo se sentía dentro mío.
Se detuvo en mi piso, miré por la mirilla y lo ví salir y acercarse a mi entrada.
No tocó timbre, solo tarareo su presencia con un dedo sobre la puerta.
Ninguno dijo nada, el mutismo se adueñó del entorno.
Mi respiración se hizo agonía.
Estaban detenidos los sonidos.
¿Sería así el silencio de la muerte?
Sólo nos separaba una puerta y mil secuelas.
Respiré más hondo, dejé que el aire se recostara entre mis senos, una sensación de estar desprotegida vino acompañando a la ausencia de sonidos.
A Eva la sedujo una serpiente con el conocimiento, a mi me estaba devorando el descontrol de lo mismo.
Corrí la llave. Fue un golpe sonoro como caja de seguridad de un Banco.
Esperé.
Esperó.
Igual el tiempo es relativo, pero mis piernas empezaban a perder fuerzas y pasamos varios minutos en esa ausencia de audición anónima.
Abrí un centímetro la puerta, el estaba pegado a ella, algo me impedía mirarlo a la cara, cuando lo hice él tenía sus ojos cerrados. Me reí nerviosa, lloré de rabia, ya no lo amaba como antes, él se había dedicado a perdernos a alejarnos.
El silencio nos había secuestrado nuevamente
¿Abría del todo la puerta o la cerraba para siempre?
—Haz lo que tu corazón te dicte, dijo sin abrir los ojos y adivinando mis dudas.
—En este momento siento que solo soy piel y huesos, no sé dónde está mi corazón, vete por favor.
—Entonces estás grave, soy médico dejame pasar.

(Otra vez sus palabras lo hicieron)

Abrí a medias.
Entró.
Nos mirábamos de soslayo, bajando la vista inmediatamente.
¿Sintiendo vergüenza de nuestras ignorancias?
Dejó unos libros sobre una mesa, se me acercó, me recosté contra la pared y su cuerpo contra el mío, sus manos buscaron los rincones conocidos.
El olor del silencio era seductor, afrodisíaco.
Mis ojos se acostaron en los suyos.
Mis piernas habían desmayado en el encuentro, y la cama acudió en nuestro auxilio.
Mi ropa fue cubriendo los espacios vacíos del dormitorio y la suya quedó sobre un costado, atestiguando hormonas.
No hablábamos, hablaban nuestros cuerpos, y a veces se escuchaban las sombras de la mente.
Le hicimos trampas a las horas.
Mi cuerpo desapareció bajo el suyo.
Respiramos conciencias y exhalamos consecuencias.
Sedientas de nostalgias, borrachas nuestras pieles, cayó mi corazón a mi entrepiernas.
—Te amo, -dijo mirándome y respirando dentro de mi boca mientras sus manos sujetaban mis muslos.
—¿Me amas? —investigué sus pupilas, esperando ver un gesto inapropiado.
Suspiró profundamente, me acarició la cabeza y me miró como tratando de llegar a mi mente.
—Tú lo sabes, te amo, —dijo mientras desenroscaba mi cabello de sus manos.
Tal vez esperaba mi respuesta.

Maria Raquel Bonifacino

 

Infinita veces : esperanza

(Arte perceptivo científico)

INFINITAS VECES ESPERANZA

Muchas veces me he preguntado cómo sería nuestro cerebro con mayor desarrollo, y porqué algunos tienen cerebro poco desarrollado y otros con más inteligencia.

Me preocupaba ver cuán parecido a una nuez era la imagen.

Un día vi una fotografía del cerebro igual a un cuerpo humano en posición fetal, entonces creí entender que estamos aún en etapas primarias y que teníamos mucho para andar, o que tal vez estábamos durmiendo por eso era la semejanza con la posición fetal.

Pero quedé maravillada cuando llegó a mis manos la imagen de una tomografía de cerebro y vi que esa imagen tenía forma de infinito.

MARIA RAQUEL BONIFACINO

Derechos reservados

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porqué el éxito de “Mukul más allá del secreto”?

“Mukul, más allá del secreto”, me llevó casi 20 años de estudios y confirmaciones, hoy hay varios escritores y científicos que confirman las teorías y pruebas que presento en “Mukul, más allá del secreto”,físico teórico Sylvester James Gates, físico teórico Juan Maldacena,el físico Kurt Gödel,físico teórico John D. Barrow, el Centro de astrofísica Harvard-Smithsonian, Nick Bostrom ,el genetista Francis Collins,Francis Crick , el astrobiólogo Milton Wainwright

 

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Qué espero de mí?

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QUE ESPERO DE MI?
Espero poder pintar distintas técnicas y tendencias, divertirme mientras voy creando, sentirme feliz, no dañar a nadie ni a nada, ayudar a quienes pueda, expresar el momento y si puedo crear una pintura o libro diferentes a todos los ya realizados, sería el sueño de este día, digo de este día porque tal vez mañana tendré otro sueño. La vida es como el viento con la diferencia de que nosotros podemos controlar los temporales muchas de las veces y dejarlos en brisas.

Qué???

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que esperan los demás de mí, como persona, pintora y escritora?

si investigo que es lo que los demás esperan de mi, pasaría mi vida viviendo las vidas de otros, lo importante es QUÉ ESPERO YO DE MÍ?

Prólogo de “Adónde vas diciendo lunas?” del Prof. Augusto Pérez Lindo

PRÓLOGO DE “ADÓNDE VAS DICIENDO LUNAS?”
del Prof. Augusto Pérez Lindo
María Raquel es una orfebre de palabras y de imágenes. Como escritora, poeta y pintora ya ha explorado ampliamente los registros de los sentimientos, de las ideas, de las experiencias humanas. En este libro nos pasea de manera elíptica y simbólica por una serie de poemas que nos llevan a distintas dimensiones de las vivencias de los deseos, de las ilusiones, de los sueños, de las insatisfacciones que nos dejan las búsquedas humanas.
A veces se pregunta “¿Cuánto te esperan las brisas/salidas del sur/de tus ideas/ inquietantes?”. Otras veces registra el avatar de las expectativas personales: “Acaso me haya ido/cuando decidas creerme/ y leerme entre calladas/ y oscurecidas tardes”. Cada una de las vivencias evocadas en metáforas y palabras nos dejan abiertas las miradas hacia significaciones que cada lector podrá asumir de manera personal.
Este poemario nos invita a soñar pero también a percibir en sus pliegues ambiguos o complejos los andares de las palabras, de los sentimientos, de las experiencias humanas. Gracias María Raquel.

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